Vivimos un año difícil, con situaciones y datos que nos provocan mucha incertidumbre. Y llueve sobre mojado. En plena segunda ola de coronavirus, los efectos de lo vivido y lo que se avecina, nos está pasando factura. La ansiedad llama a nuestras puertas y está entrando como una avalancha en demasiadas casas y en demasiadas vidas.

Es momento de tomar medidas.

Antes de continuar, me gustaría explicar que la ansiedad es una sensación, un malestar que sentimos en el cuerpo, que puede llegarnos como una opresión en el pecho, dificultad para respirar, hormigueo de brazos y/o piernas, dolor de estómago, aceleración de nuestras pulsaciones… Y que nos provoca, eso sí, una emoción.

Es decir, tiene lugar o vivimos una circunstancia estresante y nuestro cuerpo, en primer lugar, reacciona de una forma determinada que, inmediatamente, nos provoca una emoción, habitualmente miedo o tristeza.

Esa ansiedad puede subir de intensidad y terminar provocándonos una crisis de pánico, una de las peores sensaciones que el ser humano puede experimentar en su vida y que resulta sumamente inhabilitante. Puede quedarse con nosotros a niveles menos intensos pero constantes, provocándonos ya insomnio, despertares constantes, falta de apetito o alimentación compulsiva, embotamiento mental, dificultades de concentración, fallos de memoria, etc. O puede desaparecer, en cuyo caso continuaremos con nuestra vida normal sin mayores problemas.

Desde el pasado mes de marzo, cuando comenzó el confinamiento en nuestro país, las cifras de personas con ansiedad, en grados más o menos ihabilitantes pero siempre provocando fuerte malestar, se han incrementado exponencialmente.

Tenemos que hacer algo y, cuanto antes, mejor. Tenemos que acudir a un experto, que nos ayude con nuestros síntomas. Y un buen psicólog@ puede ayudarnos y mucho.

Existen nuevas terapias, centradas en el trauma (y no olvidemos que estamos viviendo una situación traumática, que además se alarga en el tiempo) que son muy eficaces y que acortan mucho el tiempo de terapia.

A grandes males…¡remedios eficientes!