Un niñ@ que no tolera la frustración, que no acepta los cambios, le molestan muchos tejidos y/o le aterrorizan ciertos sonidos, puede ser un niño con un Reflejo de Moro activo. Si, además, no se le dan bien los juegos de pelota, presenta habituales cambios de humor o tienen dificultades para tomar decisiones, baja resistencia física, períodos de hiperactividad seguidos de un cansancio excesivo, alergias, asma, eczemas, infecciones repetidas de garganta u oídos, pupilas dilatadas, mareos en medios de transporte, dificultades en el equilibrio y la coordinación…no cabe duda de que este niñ@ necesita integrar ese reflejo que tantos impedimentos le está causando en su vida diaria.

Pero…¿qué es el reflejo de Moro?. O, para ir por orden…¿a qué nos referimos cuando hablamos de Reflejos Primitivos?. Todos los padres y madres sabemos que nuestros hij@s llegaron al mundo bastante indefensos, pero dotados de unos básicos “mecanismos” de supervivencia, como la capacidad de succionar y de buscar la comida cuando ésta se le acerca.

Pues esos movimientos básicos e instintivos que el bebé es capaz de realizar por sí sol@, en respuesta a necesidades relacionadas con la supervivencia, es lo que denominamos Reflejos Primitivos.

Los Reflejos primitivos acompañan al bebé durante el primer año y medio de vida, pero después deben integrarse para convertirse en capacidades.

Algunos bebés (básicamente los bebés prematuros y los nacidos por cesárea) llegan al mundo con unos Reflejos Primitivos inmaduros o poco desarrollados y presentarán por tanto, más adelante, retraso en la maduración del sistema nervioso central. Otros puede que no tengan la libertad de movimientos necesaria para que los Reflejos maduren y se integren a su debido tiempo. Estos presentarán también un retraso en la maduración cerebral, que podrá repercutir en problemas de coordinación motora, de concentración, hiperactividad o incluso en problemas de lectura y/o escritura.

Bien…uno de los Reflejos más básicos con los que los bebés llegan al mundo es el denominado Reflejo de Moro, se trata de un reflejo primitivo de sobresalto ante cualquier estímulo exterior (táctil, vestibular, auditivo, visual…) que considere amenazante y consiste en una apertura de brazos unida a una rápida inspiración, seguidas de cierre de brazos y piernas y un sollozo. Además, el cuerpo libera adrenalina y cortisol, que son las denominadas “hormonas del estrés”.

El Reflejo de Moro aparece como respuesta, pues, a cualquier estímulo que el bebé considere amenazante, desde sentir dolor hasta un cambio repentino de luz o un sonido inesperado.

Evidentemente, este reflejo debe desaparecer para dejar paso a una respuesta de sobresalto adulta. Cuando esto no ocurre, el niño queda “atrapado” por los estímulos que le rodean, reaccionando a ellos de forma exagerada, con una respuesta de lucha o huida permanente. Si a ello le unimos que su cuerpo segrega cortisol y adrenalina mucho más a menudo que en los demás niñ@s, nos encontramos con una serie de síntomas que ya relatamos al comienzo.

La adrenalina y el cortisol son dos importantes hormonas que actúan como defensas contra infecciones y alergias. Pero parece que, cuando son utilizadas por el cuerpo de manera constante, se desvían de esta función. Así que estos niñ@s parecen contagiarse de cualquier resfriado o infección que padezcan a su alrededor y son además niñ@s propensos a padecer alergias, eczemas y asma.

Las reacciones emocionales de los niñ@s que tienen retenido el Reflejo de Moro son más habituales y más inmaduras que las del resto de los niñ@s de su edad. Por ejemplo, son niñ@s más “cabezotas”, más rebeldes, que presentan una baja tolerancia a la frustración, que odian los cambios y que intentan manipular las situaciones para salirse permanentemente con la suya. Esto provoca mucha discordia en el hogar y también en el colegio. Así que deben librar batallas diarias y someterse a la desaprobación de sus conductas por parte de padres y maestros, a diario. Lo que incide negativamente en su autoestima.

Con todo ello, lo que intento decir es que este Reflejo tiene muchas implicaciones para los niñ@s que lo tienen retenido, y que es necesario -desde mi punto de vista- trabajar con él para inhibirlo en primer lugar. Es cierto que cada Reflejo retenido provoca dificultades e inconvenientes, pero no es menos cierto que el Reflejo de Moro es uno de los que más dificultades provoca al niño.

Nuestros programas para inhibir reflejos son realmente eficaces y muy sencillos de ejecutar. Ayudar a nuestros hijos a sentirse más relajados y más capaces es SIEMPRE una gran decisión. ¡Ánimo!.