Y llegaron las vacaciones…los niñ@s por fin libres de clases, de libros, de horarios y de deberes…qué alegría!!! Los papás también descansamos de tanta presión y de tantos nervios previos a tantos exámenes. Comenzamos a planear el lugar donde pasaremos unas semanas: el mar, la montaña, el pueblo de nuestros padres o un viaje fuera de nuestras fronteras…

Pero hay un importante número de familias para las que las vacaciones no serán tales, porque sus hij@s tendrán que recuperar asignaturas en septiembre y habrá que dedicar una buena parte del verano a estudiar.

Para estas familias y para estos niñ@s, estos días de fin de curso no son tan felices… están llenos de desencanto y de frustración. Muchos de ell@s serán tachados de vagos, irresponsables, descentrados y un sinfín de calificativos poco halagüeños.

La realidad es que, entre ellos, hay una buena parte de chic@s muy inteligentes, pero que acompañan esa inteligencia, de dificultades para concentrarse en una sola cosa, de poco interés por una enseñanza alejada de sus intereses, de inconvenientes visuales, auditivos, motrices…que les impiden mantener la actitud necesaria para enfrentarse a un buen aprendizaje y cosechar los añorados éxitos escolares.

A todos ell@s dedicamos nuestro trabajo, para que sean capaces de recuperar la fe en sí mism@s, porque hay –y esa es la gran noticia- una salida. Necesitan una ayuda extra, no sólo académica sino, fundamentalmente, enfocada a organizar adecuadamente sus capacidades cognitivas. Un buen programa de reorganización neurofuncional adecuado a las características personales de cada niñ@, sencillo pero eficaz, resultará ser el empuje necesario para nuestras “estrellitas” momentáneamente desterradas.

Feliz verano para tod@s